VAMONOS DE JHUERTA ORGANIZA UNA JORNADA DE ENCUENTRO EN ARROYO DE SAN SERVÁN

En el marco de los actos alternativos a la cumbre de ministros de agricultura de la UE el colectivo emeritense “Vámonos de Jhuerta” organiza el próximo sábado 24 de abril un encuentro entre observadores y artistas en el cine de Arroyo de San Serván (Badajoz).

El objetivo ” movilizar conciencias y cambiar la realidad que nos rodea a través del arte”.  El evento del próximo fin de semana servirá para la organización de un festival experimental artístico el sábado 22 de mayo a lo largo de todo el día en Mérida donde los artistas expondrán su trabajo en diversas instalaciones.

Para más información visita el blog:

http://vamonosdejhuerta.blogspot.com/

POR UNA POLÍTICA AGRARIA COMÚN 2013 en el marco de la soberanía alimentaria

1. Responder a los retos europeos y mundiales

El año 2009 nos ha mostrado la amplitud de las dificultades a las cuales se enfrentan l@s agricultores/as europe@s. El sector lechero no es el único en crisis, y los ingresos agrícolas han caído en casi todas partes. La PAC actual, así como la OMC que la enmarca, han demostrado ser incapaces de resolver los problemas, agravándolos en su lugar: las explotaciones agrícolas desaparecen rápidamente, el paro aumenta más y más, el hambre alcanza ya a mil millones de personas, el planeta se calienta, la biodiversidad desaparece, los efectos negativos para la salud de los modos de producción y consumo dominantes aumentan con rapidez…

A pesar de todo ello, la UE no parece dispuesta a cambiar la política neoliberal que ha globalizado nuestra agricultura y nuestra alimentación. Tanto productores como consumidores son los grandes perdedores, mientras aumentan los beneficios de la agro-industria y las grandes distribuidoras. Si la UE no actúa, la agricultura europea correrá un serio peligro, lo que supondría una catástrofe social y medioambiental: ¿ sin campesin@s, quien va alimentar la población?. El fracaso de Copenhague demuestra que los gobiernos son miopes. Como agricultores/as europe@s que somos, necesitamos implicar al mayor número posible de aliados dentro de la sociedad para defender una nueva politica agraria y alimentaria . El 2010 debe ser el año de un amplio debate público dentro de la UE para que sean re-definidas las prioridades de la política agrícola y alimentaria más allá del 2013, antes de que se decidan los presupuestos de la UE para ese periodo.

Garantizar el acceso al alimento para tod@s es un reto a nivel mundial en la actualidad y lo será durante las próximas décadas. La agricultura campesina es reconocida hoy en día como la que mejor puede responder a este reto. Sin embargo, las políticas agrícolas y la OMC la desatienden, en beneficio de las grandes explotaciones globalizadas. El reto no es tecnológico, sino que se trata de una cuestión de acceso a la producción agrícola y de acceso al alimento.

  • Responder al reto del empleo : más agricultores/as y mas empleo en el medio rural trabajadores/as del campo europeo para alimentar a Europa. Con el paro en aumento por toda Europa, la UE no puede permitirse seguir destruyendo sus explotaciones y sus empleos rurales. Para mantener a l@s campesin@s y ayudar a otr@s a establecerse, ha de otorgarse a la producción agrícola el reconocimiento económico y social que ha perdido con la PAC actual.
  • Disminuir el calentamiento global y conservar al biodiversidad. Debe cortarse la industrialización de la producción agrícola y ganadera. Las prácticas agrícolas y las formas de producción que son favorables al clima y la biodiversidad son bien conocidas : ponerlas en práctica supone romper con el modelo actual.

2. ¿ Cómo responde la soberanía alimentaria a estos retos ?

La soberanía alimentaria otorga a los pueblos y a la UE el derecho a definir su política agrícola y alimentaria a partir de las necesidades de la población y su medio ambiente, y no a partir de las reglas del comercio internacional inscritas en la ideología del libre comercio. Por ejemplo, le corresponde a la UE prohibir el cultivo y la importación de OGMs si sus ciudadan@s no los quieren, sin que la OMC lo pueda impedir. Es la UE quien debe decidir pasar del actual déficit del 75% en las proteínas vegetales – para alimentar a su ganado – a la autonomía. Este es un paso totalmente realizable con nuestras superficies agrícolas, e indispensable dado lo que está en juego medioambientalmente. Para ello, es necesario reevaluar el acuerdo de la OMC de 1994.

La soberanía alimentaria establece para la agricultura la prioridad de producir para alimentar a la población, en lugar de producir para el comercio internacional. La UE, que se ha convertido en el mayor importador y a la vez el principal exportador de productos alimentarios, debe por tanto revisar a fondo sus prioridades.

Exportar leche en polvo a la vez que se importa soja para alimentar a las vacas, producir nuestras frutas y verduras -incluso las ecológicas- en países del Sur porque la mano de obra allí es más barata… todo ello nos arrastra al callejón sin salida social y medioambiental en el que nos encontramos ahora. La soberanía alimentaria, por el contrario, vuelve a situar la producción agrícola cerca de los consumidores.

La soberanía alimentaria, al situar a las campesinas y campesinos en un rol central en la alimentación de la gente de su región, les otorga un sentido y una legitimidad social que la PAC actual a menudo les ha negado. La soberanía alimentaria de hecho se opone a la concentración actual del « poder alimentario » en manos de la industria y las grandes distribuidoras. Le corresponde al poder político, por ejemplo a la UE, regular la producción, los mercados y la distribución teniendo en cuenta a todos los actores de la cadena alimentaria.

También es responsabilidad de los productores y de los consumidores acortar esta cadena, poniendo en práctica fórmulas de comercialización más directa, como ya se dan cada vez más, que deberían ser fomentadas por la política agrícola y alimentaria (PAAC). Han de adaptarse las normas sanitarias, hoy industriales, de los productos elaborados en las explotaciones agrarias.

No hay que confundirse: la soberanía alimentaria no es autarquía, ni un cierre de la fronteras. Tampoco se opone a los intercambios internacionales: cada región del mundo tiene productos específicos con los que puede comerciar; pero la seguridad alimentaria es demasiado importante como para permitir que dependa de las importaciones. En cada región del mundo, la alimentación básica debe ser producida localmente, siempre que sea posible. Cada región debe por tanto tener el derecho de protegerse de las importaciones a bajo precio que arruinen su propia producción.

La soberanía alimentaria no sólo implica un derecho, sino también un deber: el de no perjudicar a las economías agrícolas y alimentarias de otras regiones del mundo. Todo dumping, es decir, toda ayuda que permita exportar a un precio inferior al coste de producción , debe prohibirse. Esto debería aplicarse tanto a las ayudas a la exportación como a los pagos únicos, cuando éstos signifiquen vender o exportar a un precio inferior al coste de producción.

La soberanía alimentaria no sólo se ocupa de alimentar a la población actual, sino también a las generaciones futuras, y por tanto a la conservación de los recursos naturales y el medio ambiente. Es por ello que debe desarrollar modos de producción agrícola que disminuyen las emisiones de gases de efecto invernadero y favorecen la biodiversidad y la salud. Disminuyendo la necesidad de transporte y cambiando los modos de producción demasiado intensivos, se abordan directamente los retos climáticos y medioambientales.

En torno a la soberanía alimentaria pueden coincidir en Europa quienes trabajan en el cambio de la política agrícola y alimentaria, y quienes trabajan en una re-localización del sistema alimentario. Esta dinámica podrá influenciar la orientación de la futura política agrícola.

3. Una nueva PAAC que abra caminos a los actuales callejones sin salida

Nuestros objetivos:

* mantener y desarrollar una agricultura campesina social y sostenible que alimenta la población, preserva el medio ambiente, la salud y mantenga paisajes rurales vivos. Para eso l@s campesin@s deben poder vivir principalmente de la venta de sus productos, gracias a unos precios agrícolas estables y remuneradores. Es una condición indispensable para su reconocimiento económico, y para así atraer a l@s jóvenes a esta profesión.

* Reservar el apoyo público a los métodos de producción y a las explotaciones que son beneficiosas para el empleo y el medio ambiente.

* Relocalisar lo más posible la alimentación y cortar el dominio de la gran distribución y la industria sobre la cadena alimentaria

Nuestras prioridades:

1. renta, precios agrícolas: precios agrícolas remuneradores y estables implican:

* el control de la producción y la regulación de los mercados agrícolas, la transparencia a lo largo de toda la cadena alimentaria, y la limitación de los márgenes de beneficios de la transformación y de la distribución. Se establecen precios agrícolas mínimos para hacer frente a los excedentes de producción que puedan derivarse de la variaciones climáticas.

* el derecho a protegerse de las importaciones a precios bajos, incluidos los piensos animales, así como acabar con el dumping para la exportación, con todas sus formas actuales. El nivel variable de protección arancelaria debe estar ligado al costo de producción europeo.

* pagos directos, con máximos por activo agrícola, son otorgados por una parte a las pequeñas explotaciones que justifican un papel social y medio ambiental , y por otra parte a las explotaciones sostenibles de las regiones desfavorecidas agro-climáticamente, que tienen gastos de producción más elevados que las referencias elegidas en el punto precedente.

* los asalariados agrícolas, europeos o migrantes, se benefician de los mismos derechos. Los Estados se ven obligados a fijar un salario mínimo.

2. medio ambiente: Todas las explotaciones deben respetar normas de producción que economicen energía, insumos químicos, agua, emisiones de carbono y que favorezcan la biodiversidad y la salud. Deben otorgarse primas a las explotaciones que vayan más allá de las normas a nivel medioambiental y social (p.ej. la pequeña agroecológia). Por ejemplo, las prácticas agronómicas que aumentan la tasa de materia orgánica en el suelo, que retienen carbono y permiten la fertilidad a largo plazo deben promoverse y apoyarse. La investigación y la formación se orientan en este sentido.

3. Medidas a nivel europeo y nacional facilitan el acceso a la tierra y el establecimiento, permitiendo a un mayor número de jóvenes hacerse campesin@s. La concentración y la urbanización de las tierras agrícolas se cortan.

4. Debe establecerse una política de desarrollo rural que complemente las medidas anteriores. Tal política debe dar prioridad al empleo rural, al reequilibrio geográfico de las producciones, al comercio local y a los servicios de proximidad.

5. Las reglas actuales del comercio agrícola internacional(acuerdo de la OMC de 1994) deben cuestionarse. La Ronda de Doha de la OMC y los acuerdos de “libre” comercio de la UE con paises terceros debe abandonarse. Se impone la necesidad de una nueva gobernanza alimentaria mundial, con nuevas reglas de comercio internacional, basadas en la soberanía alimentaria y el derecho al alimento.

6. La producción o importación de OGMs en agricultura y alimentación son prohibidos. La utilización, el intercambio y la reproducción de semillas campesinas deben son fomentadas.

7. La UE deja de apoyar el uso y el cultivo de los agro-combustibles industriales. Su huella energética es demasiado deficiente, y su producción compite con las superficies agrícolas dedicadas a la alimentación. Sí que pude reforzarse la autonomía energética de las explotaciones utilizando aceite pura obtenido a través del prensado de plantas oleaginosas cultivadas en la misma granja o en la vecina.

MANIFIESTO: OTRA AGRICULTURA, OTRA EXTREMADURA, OTRA EUROPA

(Puedes adherirte a nuestro manifiesto escribiendo a otraagriculturaextremadura2010@gmail.com)
LA AGRICULTURA: Una cuestión que incumbe a toda la sociedad.

El trabajo de la tierra -la agricultura, la ganadería y la pesca-, es la fuente de la alimentación humana y un factor esencial para el bienestar de los pueblos y las naciones. La satisfacción de las necesidades básicas de alimentos para las poblaciones humanas, desterrando el hambre y la malnutrición, es un derecho humano universal y uno de los Objetivos del Milenio, que la ONU se propuso alcanzar en el año 2000. De una alimentación saludable depende también que se pueda garantizar la calidad de vida y la conservación de las personas sin peligros ni enfermedades.
Además, la agricultura constituye el entramado fundamental de las relaciones de la humanidad con la naturaleza terrestre: las labores campesinas son en su conjunto la relación más básica entre el ser humano y la naturaleza viva. El ecosistema en el que los seres humanos nos insertamos, ha sido producido por las labores agrícolas después del trabajo de incontables generaciones y miles de años sobre el paisaje de la Tierra. De ahí la enorme responsabilidad a la hora de afrontar la producción agrícola, por parte de trabajadores y trabajadoras del campo que producen los alimentos, de los gobiernos que regulan la producción, y de la ciudadanía que consume esos productos.
El actual sistema de producción industrial, bajo el régimen de capitalismo especulativo globalizado, está dominado por grandes transnacionales de la alimentación; éstas han forzado la liberalización de los intercambios comerciales a nivel mundial, con desastrosas consecuencias para los ecosistemas naturales, sin conseguir alimentar adecuadamente a miles de millones de personas en los países empobrecidos.
Por eso, con motivo de la reunión de los Ministros de Agricultura de la UE (Unión Europea), que celebrará para debatir sobre la futura reforma de la PAC (Política Agraria Comunitaria), un conjunto de ciudadan@s y asociaciones ciudadanas en Extremadura, el Estado Español y la Unión Europea apelamos a la conciencia de la humanidad sobre los enormes problemas planteados por la organización de la economía capitalista, respecto de la alimentación humana y de nuestra relación con la naturaleza, y queremos manifestar nuestra preocupación por el estado actual de la agricultura, reflexionando sobre las siguiente cuestiones:

El sistema agroalimentario industrial y global genera miseria y degradación ambiental

1. La producción de alimentos:

La agricultura de nuestros días se realiza en el marco del sistema político neoliberal, en el que unas cuantas grandes empresas transnacionales controlan la mayor parte de la cadena agroalimentaria en el mundo, desde los insumos para la producción hasta que llega a los hogares.

1.1. Las grandes empresas, que producen o distribuyen la mayoría de los alimentos comercializados en el mundo, mantienen el control de la producción agrícola, bien directamente mediante la posesión de grandes latifundios dedicados al monocultivo, o bien condicionando a los campesinos propietarios a través de la venta de semillas,fertilizantes y abonos, o a través de los medios para el control de plagas, o mediante las redes de comercialización, etc.
La PAC impulsa ese modelo de agricultura industrial especulativo, que concentra la producción generando un uso intensivo de los recursos naturales y es un modelo insostenible por su gran impacto ambiental y territorial. Las ayudas agrícolas deberían estar condicionadas a las prácticas ambientales de agricultores y ganaderos, y no a la promoción del modelo industrial destructor de los ecosistemas naturales.

1.2. El interés de esas grandes empresas no estriba en alimentar a la población o cuidar el medio ambiente, sino en incrementar sus beneficios, por lo que esa situación tiene varias consecuencias nocivas:
-pérdida de calidad de la alimentación y de los alimentos, que dejan de ser frescos.
-deterioro del medio ambiente por una agricultura agresiva en busca de competitividad (insecticidas, abonos, transgénicos, etc.)
-enormes gastos de transporte que se pueden permitir por los precios baratos de los combustibles fósiles.
-malas condiciones de vida y maltrato de los animales domésticos.
-monocultivos que conllevan la pérdida de la biodiversidad.
-peores condiciones para los trabajadores agrícolas y pérdida de la soberanía alimentaria de los pueblos.

En definitiva, al ofrecer a las multinaciones agroexportadoras el control de la alimentación, la Unión Europea está sacrificando la agricultura familiar sostenible y la garantía de una alimentación sana, diversa y segura. Se abandona el modelo social de agricultura, que garantiza la gestión sostenible del territorio, la sostenibilidad y la economía rural. Por el contrario, la PAC debe priorizar el comercio regional y local, y proporcionar apoyo a las redes de procesado de los alimentos en los lugares de origen. A eso se debe añadir la crisis alimentaria del último año y medio, originada por el aumento de los precios agrícolas, debido en buena medida a la especulación, y frente a la cual la UE no tiene una política coherente.

2. La distribución.

El control cada vez más exahustivo de los mecanismos económicos por las grandes empresas, se manifiesta en la comercialización a través de grandes cadenas de distribución que dominan el mercado de la alimentación, extrayendo grandes beneficios económicos que apenas llegan a los productores directos que trabajan en el campo. El proceso de formación de los precios alimenticios carece de transparencia, de modo que los consumidores pagan un precio excesivo, muy alejado del precio que reciben los productores, el cual en muchos casos no les llega para cubrir los costes de producción.

2.1. Esa organización de la producción es una manera de transferir rentas desde el sector agrario al sector financiero a través de las redes comerciales. Y como consecuencia se produce:

-el empobrecimiento de las economías campesinas, su decadencia cultural y su dependencia respecto de las ciudades. En los países más desarrollados esa situación se compensa por las subvenciones al campo, lo que permite planificar la producción agrícola por la administración europea, en dependencia de los intereses de las grandes empresas.

-la emigración del campo a la ciudad se está intensificando en las últimas décadas de manera notable. El número de trabajadores del campo en el Estado español siguedesde hace tiempo una tendencia a la baja, dejándonos hoy en día en un 4%. El declive de la agricultura en muchas zonas rurales alejadas de los ejes económicos ha supuesto el abandono de numerosos pueblos y comarcas cada vez más despobladas.

– Se hace necesario que la Administración actúe con el objetivo de erradicar la especulación de los mercados agroalimentarios, eliminando las prácticas fraudulentas evidentes. Se debe desarrollar la capacidad legislativa del Estado para garantizar los productos de primera necesidad, fijando precios y márgenes de comercialización máximos.

2.2. Se desarrolla una comercialización a larga distancia que conlleva una industria de conservación y empaquetamiento, que además de ser muy costosa, es de dudosa salubridad y muy contaminante. Los basureros se convierten en uno de los principales factores contaminantes del medio ambiente, y la gestión de los residuos uno de los principales quebraderos de cabeza de las corporaciones locales.

3. El consumo:

3.1. La creación de una industria del consumo que depende de la publicidad y que se articula en las grandes superficies comerciales; conlleva los siguientes perjuicios e inconvenientes:

-masificación del consumidor y uniformización de los productos que pierden cualidades alimenticias.
-ruptura de las relaciones entre productor y consumidor que facilita la explotación de los trabajadores y la tierra.
-pérdida de las tradiciones culinarias, sustituida por comida adulterada y de pésima calidad, con malas consecuencias para la salud y la aparición de enfermedades cada vez más frecuentes como la obesidad.
-dependencia del transporte por automóvil privado con gasto de tiempo y energía para los ciudadanos que tiene que desplazarse hasta las grandes superficies.
-el consumidor tiene derecho a que el etiquetado de los productos agroalimentarios refleje una información objetiva, veraz, eficaz y suficiente sobre sus características esenciales y el proceso que han seguido.

Bajo la apariencia de un discurso elaborado sobre la importancia del medio ambiente, la gestión del territorio, la calidad de vida, el desarrollo rural, el cambio climático y las energías renovables, la Comisión Europea no reconoce la catástrofe humana que supone la agricultura industrial bajo el modelo neoliberal y se proponer profundizar en la actual dirección económica, que hace desaparecer el modelo social de agricultura y encarece la alimentación a los consumidores.

Por un modelo agroalimentario sostenible social y ecológicamente

Defendemos el derecho a la soberanía alimentaria de todos los pueblos, en el marco de una producción sostenible, segura, nutritiva, variada y adaptada ambientalmente y culturalmente. Los países y regiones no pueden renunciar a decidir su propio sistema alimentario y productivo, para favorecer una liberalización de los intercambios que resulta insostenible y condena a regiones enteras a la dependencia de suministros.

Defendemos un modelo agrario que fije población en el medio rural, por medio de producciones sostenibles de materias primas y de la transformación de los alimentos en las propias explotaciones, de forma que el valor añadido de la producción agraria se queden en las economías rurales. Para ello debe establecerse una legislación específica que apoye a la transformación artesanal de los alimentos, e incentivar el uso de los recursos agrarios infrautilizados por el modelo agrario industrial. Dentro de este modelo, las producciones agrarias con mayor uso de mano de obra deben ser prioritarias, y de entre ellas las producciones ecológicas, con un gran potencial para rentabilizar una mayor fuerza de trabajo.

Los modelos agroecológicos de producción, que mejoran el medio ambiente, como la agricultura ecológica, deben ser apoyados firmemente en su comercialización en formación y en investigación. Así como manejos que reducen el consumo de agua y que enriquecen el suelo de materia orgánica, como herramienta imprescindible para mitigar el cambio climático. Dentro de este modelo de agricultura sostenible, la investigación y las subvenciones a modelos insostenibles de agricultura debe ser desmantelados, y los Organismos Modificados Genéticamente deben ser prohibidos. Los cultivos agrarios destinados a combustibles deben ser prohibidos, por su ineficiencia energética y por sustituir la producción de alimentos en un planeta en el que se pasa hambre.

La agricultura y la alimentación son cuestiones que afectan al conjunto de la sociedad, y por ello queremos apoyar la construcción de alianzas entre productores y consumidores, que hoy son los eslabones mas débiles de la cadena agroalimentaria y que a su vez son los más importantes. Esta alianza debe llevar a construir modelo agroalimentarios al servicio de las comunidades locales y en armonía con los ecosistemas.

En estas jornadas pretendemos también recoger otras luchas de la ciudadanía extremeña por la preservación de un medio ambiente sano, que se han manifestado en la oposición a los planes de industrialización contaminante, como la refinería de petróleo en Tierra de Barros, la instalación de centrales térmicas de ciclo combinado en los alrededores de Mérida, los planes de urbanización de la sierra sur y la ribera del Tajo, los supuestos trasvases de los ríos extremeños hacia la cuenca mediterránea, autovías y aeropuertos, la construcción del AVE, la búsqueda de un emplazamiento para un cementerio nuclear en comarcas extremeñas y el mantenimiento de la central nuclear de Almaraz, etc. Así como otras problemáticas políticas y sociales que hoy en día se viven en Extremadura y en toda la Unión Europea, que sin duda están muy relacionadas con el modelo de globalización capitalista que se impulsa desde esta institución.

Llamamiento a la protesta contra la Europa del Capital y frente a su Política Agraria

Para reflexionar sobre estas cuestiones, convocamos a la ciudadanía extremeña y europea a unas Jornadas OTRA AGRICULTURA, OTRA EXTREMADURA, OTRA EUROPA, a celebrar los dias 29 y 30 de Mayo de 2010, coincidiendo con la reunión de los Ministros de Agricultura de UE en Mérida, con el objetivo de presentar un memorándum de problemas sin
resolver a los responsables de las políticas comunitarias en materia de producción agrícola.

HAN PARTICIPADO EN LA ELABORACION DE ESTE DOCUMENTO:
Plataforma Ciudadana Refinería No (PCRN), Baladre, Ecologistas en Acción, Plataforma Rural, Coordinadora Anticapitalista contra la Crisis (CACC), IU-Extremadura, Sodepaz, CNT, COAG-Extremadura, Vámonos pal Jhuerto, Juventudes Comunistas, Colectivo CALA (Alburquerque), Redes cristianas de Extremadura, Centro de Estudios Humanistas, Los Verdes, ADENEX.

Adhierete al manifiesto escribiendo a otraagriculturaextremadura2010@gmail.com